Ayer me di cuenta de algo y no lo he querido poner en función hasta hoy. Soy una persona que, aunque cuesta reconocerlo, crítico demasiado a los demás, en especial a la gente que no me cae demasiado bien. Pero eso no quiere decir que sea ni peor ni mejor. Considero que todos lo hacemos. Pero aun así, no está bien. Hace tiempo conocí una critica de alguien hacia mí misma. Con lo cual me puse a la defensiva e intenté buscar una forma de solucionarlo. Pero no conseguí encontrarla. La verdad es que no hay ninguna fórmula para agradar a todo el mundo. Y tan solo necesité de alguien que me dijera “Hay que ver, no aceptas las críticas” para darme cuenta de que era verdad. ¿Qué puedes hacer si algo que haces, a alguien no le parece bien? Simplemente pensar si aquello que haces puede dañar o perjudicar al otro. En todo caso de que la respuesta sea no, no existe motivo para cambiarlo.
No hay que gustar siempre a todo el mundo. Porqué siempre vas a ser criticado por alguien, por muy benévolo que seas. Los seres humanos no somos creados para ser máquinas perfectas, sino personas con defectos. Es cuestión de aceptar los propios, para comenzar a aceptar los de los demás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario